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Come grasa, elimina los carbohidratos y evita el picoteo para revertir la obesidad y la diabetes Tipo 2

Es el título del último informe del National Obesity Forum inglés.

Después de haber gastado decenas de miles de millones de libras combatiendo enfermedades como la diabetes tipo 2 y la obesidad, el NHS (London Strategic Health Authority) está buscando maneras de frenar el creciente problema que tienen los ingleses. El National Obesity Forum ha llegado a la misma conclusión que los investigadores estadounidenses: comer más grasa.

El asesoramiento nutricional se basa a menudo en investigaciones terribles.

Las conexiones entre los estudios y la comercialización son abrumadoramente descaradas.

Esto es en parte lo que alimentó la moda de “bajo en grasa”. Cuando se descubrió un culpable (grasa), nació toda una industria.

El NOF, que recientemente publicó un informe polémico que puedes descargar desde aquí en inglés, cree que los funcionarios de salud pública han estado en connivencia con la industria alimentaria. La organización afirma que décadas de promover una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos no han hecho nada para tratar la obesidad y enfermedades relacionadas; los consumidores crecen sin parar.

El Presidente del Foro, el profesor David Haslam, dice:

“Como clínico, tratando a los pacientes todo el día, todos los días, rápidamente me di cuenta de que las directrices que venían desde arriba, que sugieren que las dietas altas en carbohidratos y bajas en grasa eran la panacea universal, eran profundamente defectuosas”.

La organización traza paralelos a la industria del tabaco, con lobbies poderosos y equipos de investigadores en sus bolsillos. Hoy nos reiríamos de alguien que sugiriera que los cigarrillos no causan cáncer, aunque nos llevó medio siglo antes de que se pusieran en vigor las regulaciones efectivas.

Los funcionarios de NOF cuestionaron las directrices de Salud Pública de Inglaterra, que sugieren que veintidós cucharaditas de azúcar cada día están dentro de límites aceptables. Ese número es chocante, considerando que el año pasado la Organización Mundial de la Salud redujo su dosis sugerida a seis cucharaditas por día. (Cabe señalar que ambas organizaciones se refieren a azúcares añadidos, no a los que provienen de comer frutas y otros alimentos enteros, sin procesar).

La NOF ofrece diez puntos para crear un estilo de vida nutricional más saludable basado en los hallazgos de las últimas investigaciones:

  1. Comer grasa no engorda.
  2. La grasa saturada no causa enfermedades del corazón. Probablemente lo proteja.
  3. Los alimentos procesados etiquetados como “bajo en grasa”, “light”, “colesterol bajo” o “probado para bajar el colesterol” deben evitarse.
  4. Limita los carbohidratos almidonados y refinados para prevenir y revertir la diabetes tipo 2.
  5. El consumo óptimo de azúcar para la salud es cero.
  6. Los aceites vegetales industriales deben evitarse.
  7. Deja de contar las calorías (el pensamiento centrado en calorías ha dañado la salud pública).
  8. No puedes superar una mala dieta.
  9. El picoteo engorda (la abuela tenía razón).
  10. La nutrición basada en la evidencia debe ser incorporada en los currículos de educación para todos los profesionales de la salud.

Como observa la organización, la mitad de la población en muchos países europeos está ahora con sobrepeso u obesidad. Se prevé que el Reino Unido alcance el 71 por ciento para 2025 si las tendencias continúan, poniéndolo a la par con la cintura de Estados Unidos.

Otros expertos afirman que el problema no son los nutrientes sino las calorías, a pesar de que este enfoque es probablemente falso. Las etiquetas de la nutrición americana están recibiendo una revisión que contiene el mismo error, con un foco considerable en calorías sobre donde se derivan esas calorías. El autor James Hamblin indica:

“Las calorías son una métrica a tener en cuenta entre muchas otras – no nos dicen nada más que, si vamos a poner fuego a este alimento, cuánta energía sería liberada.

En 2017 es la métrica que estamos dando a la gente para ayudarles con esta epidemia, que es el principal motor de la principal causa de muerte. Estamos haciéndolo, aunque sabemos que indicar a la gente que simplemente coman menos ha demostrado repetidamente que es un enfoque ineficaz para la obesidad.”

Tal pensamiento estaría bien si las dietas bajas en grasas y bajas en calorías que los humanos han estado soportando durante tres décadas hubiesen terminado con resultados positivos. Todo lo contrario.

Repensar qué y cómo consumimos es desesperadamente necesario, y parece que todos nuestros gobernantes apuntan en la dirección equivocada.

Aunque en España, hasta la fecha, hemos tenido mejores hábitos, la inevitable influencia anglosajona ha hecho que (especialmente entre los jóvenes) se adopten creencias y patrones de conducta poco saludables en concordancia con los aquí expuestos.

Todas las influencias culturales son buenas, tenemos que aprender a discernir cuales adoptar y cuales no, especialmente las que viene de norte américa.

Todo empieza por uno mismo.

Francisco Lorenzo.

Autores de plus40

Pedro Andreu y Francisco Lorenzo

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