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La ley de la intención decreciente

Jim Rohn nos habla de la «Ley de Intención decreciente».

La idea básica: La probabilidad de hacer algo disminuye cuanto más lejos se obtiene del momento inicial de inspiración.

Cuanto más tiempo pospongas la ejecución de una nueva idea menos probabilidades hay de que finalmente la lleves a cabo

Muy cierto.

Y tu confianza también se erosiona.

No es una combinación ganadora.

El protegido de Jim Rohn, Tony Robbins, también hace eco de esta sabiduría.

Nos dice que nunca debemos abandonar el momento de inspiración sin actuar. Tenemos que seguir con una acción constante, MASIVA.

Muy poderoso.

Recuerda: No dejes que tu intención de hacer algo grande disminuya.

Aprovecha la oportunidad.

Actúa sostenida y masivamente.

La velocidad es una fuerza. Permanece conectado. Y úsala sabiamente.

(¿Tienes algo en tu vida que podría beneficiarse de esta energía?)

Una aplicación práctica de este principio es la que me encuentro adoptando desde hace tiempo.

Me encanta leer; sin embargo hasta la fecha leía y leía sin más.

Desde hace un año aproximadamente empecé adoptando otra estrategia de lectura.

Cada vez que termino de leer algo que considero relevante e interesante lo marco en el libro, escribo un resumen personal, aplico lo aprendido y procuro hacer algo al respecto durante los siguientes días.

Especialmente si se trata de algún asunto relacionado con el marketing online, que es a lo que me dedico entre otras cosas.

La conclusión es clara: aprovecha el momento en que te sientas inspirado en cualquier ámbito de tu vida y haz algo al respecto.

Vive con un propósito y actúa en consecuencia.

Me permito terminar recordándote que la vida es demasiado corta para dedicarnos a amontonar «podrías» y «deberías».

Es interesante recordar lo que Bronnie Ware nos indica en su libro «Los cinco mandamientos para tener una vida plena»

Ware se pasó muchos años cuidando a gente que se enfrentaba a su propia muerte.

Cuando preguntó a los moribundos si lamentaban algo o si habrían hecho alguna cosa de otro modo, descubrió que afloraban una y otra vez los mismos.

Los cinco más habituales eran (por orden descendente):

1- Me habría gustado permitirme ser más feliz

2- Me habría gustado mantener el contacto con mis amigos

3- Me habría gustado tener el valor de expresar mis sentimientos

4- Me habría gustado no haber trabajado tanto.

5- Y el que destacaba por encima de todos, el quinto: Me habría gustado tener el valor de vivir una vida siendo fiel a mí mismo, no la vida que toros esperaban que viviese.

Así que asegúrate de hacer cada día lo que más importa.

Sea lo que sea que más importe para ti.

Feliz día.

Francisco Lorenzo.

Autores de plus40

Pedro Andreu y Francisco Lorenzo

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