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La pregunta para ser feliz

Muchos días me levanto sin un objetivo claro y es debido a la falta de motivación.

Cuando pretendes alcanzar un objetivo determinado (mejorar el cuerpo, incrementar el atractivo personal para conquistar a una mujer, alcanzar estados de alta productividad, ese viaje soñado…) la mayoría de las veces nos enfocamos en dicho objetivo y nos olvidamos de un aspecto fundamental.

¿Estás (estoy) realmente motivado?

¿Quieres realmente conseguirlo?

Una de las lecciones que he aprendido es que sin motivación no tengo nada. Todo lo que he conseguido, tras reflexionar sobre cómo lo he conseguido, ha sido por mantenerme fuertemente motivado.

Comprometido y dedicado.

Considero un deber alcanzar las metas que me propongo, sea financieras, físicas, relaciones personales…

Solo mediante dedicación decidida podrás alcanzar aquello que te propongas en cualquier ámbito de la experiencia.

Y solamente lo conseguirás estando auténticamente motivado.

Si no estás motivado resulta indiferente que tu producto sea el mejor, si te dedicas a vender algo; que tu idea sea la mejor del mundo; que tu deseo de un cuerpo perfecto y musculado mantenga presencia permanente en tu pensamiento diario… si no existe motivación no hay acción.

Actividad que te estimule, que te provoque,  que te inspire, que te conduzca hacia el objetivo, hacia la meta.

El deseo de hacer algo. Algo consistente con tu misión, con tu propósito, un elemento crítico para alcanzar tu felicidad.

Levantarte por la mañana excitado como cuando eras un niño y al día siguiente emprendías un viaje o cuando sabías que te estaba esperando tu juguete preferido en el salón del comedor.

Levantarte de la cama con pasión irradiante, con sonrisa cautivadora.

Incapaz de resistir el impulso de empezar la actividad.

Que cuando llegues cansado por la noche a casa después de un día difícil, aún así, sientas esa sensación de motivación.

Esta motivación, casi obsesiva, no sólo mantiene altísimo tu nivel de actividad, sino también la sensación de bienestar personal.

Y la consigues con una pregunta sencilla:

¿Qué quiero realmente?

Esta pregunta me la suelo hacer a diario; después de mucho tiempo he conseguido contestarla.

Que pases un día excelente.

Francisco.

PD. Obsesiónate por contestarla cada día y el resultado es sorprendentemente transformador. Y ve más allá de ¿Qué es lo que quiero realmente? Pregúntate: ¿Qué es lo que quiero realmente, de verdad, en cualquier ámbito de mi vida?

Autores de plus40

Pedro Andreu y Francisco Lorenzo

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