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Las reglas del Samurái

«No es bueno quedarse en una serie de opiniones. Es un error hacer un esfuerzo hasta entender un poco las cosas y conformarse después con eso. Lo que debes hacer es esforzarte mucho al principio, para asegurarte de haber entendido los principios esenciales, y seguir practicando para que esos principios arrojen sus frutos, en un proceso que no terminará nunca mientras vivas. No te conformes con el grado de aprendizaje que has llegado a alcanzar, piensa más bien: `Esto no basta`.

Debes seguir buscando durante toda tu vida la mejor manera de seguir el Camino. Y estudiar, proponiéndote trabajar sin dejar las cosas para más adelante. En esto consiste el Camino.»

«Hagakure – El Camino del Samurai» Yamamoto Tsunetomo

 

He considerado esencial esta cita de Yamamoto antes de presentar esta guía personal, la que utilizo como patrón básico desde que me levanto hasta que me acuesto, y que sirva de base para establecer un protocolo de actuación en el día a día.

Empezaré apuntando la conveniencia de que cada uno siga sus propias reglas; que establezca sus propias reglas para un mejor desempeño vital.

Aprender, estudiar e imitar las que otros han experimentado, las que investigadores, psicólogos y terapeutas indican, resulta de importancia extrema.

Sin embargo, debe llegar el momento del destete, ese momento en que después de experimentar con todas ellas, de forma natural, llegamos a la integración personal de algunas y establecemos nuestras propias reglas personales.

La primera idea esencial es que CREES TUS PROPIAS REGLAS

Las reglas son esenciales para el éxito.

A mayor número de reglas, mayor libertad.

Estas son las reglas adaptadas de diversas fuentes y que he conseguido integrar de forma natural en mi vida.

  1. La firme determinación de acostarte antes de las 22:30 todos los días. Acompañada de levantarte a la misma hora todos los días. He experimentado estos tres últimos años con diferentes opciones: acostarme a las 21 y levantarme a las 5. Algunos días probé a las 4:00 – 4:30, no me fue bien, sobre las 13 ya notaba el cansancio. He estado mucho tiempo acostándome a las 22:00 y levantándome a las 5. Me fue bastante bien pero sentía que «fallaba algo». Después de tres años experimentando he conseguido ajustarme y ahora duermo mejor, rindo mejor y consigo acostarme antes de las 22:30, pero levantándome a las 6. He encontrado mi hora ideal para levantarme, las 6:00. De esta forma duermo un mínimo de 7 horas y me va bien. También me ayuda, relevante en días difíciles, escribir y soltar todo lo que me ronda por la cabeza; de esa forma lo aparco al día siguiente y me voy a la cama más relajado.
  2. Medio litro de agua nada más levantarme. El cuerpo se deshidrata durante la fase del sueño. Aquí doy por supuesto que ejercicio y nutrición adecuada acompañan al resto del día.
  3. La hora de poder. De las 6 a las 7 es en exclusiva para mí. Es indiferente lo que hagas. Durante años he escrito en mi diario, siempre leo 20-30 minutos, hay temporadas que medito, otras hago ejercicios respiratorios… otras, y las echo en falta, me siento y me dedico a pensar. A veces hago algún ejercicio de estiramiento…La idea es que la dediques a ti mismo en exclusiva, a tu mente, a tu cuerpo a tu «espíritu». Al principio me resultó complicado porque andaba perdido. La lectura del libro de Walter Riso «Enamórate de ti» fue esencial como ayuda para adaptar esta regla personal. Con el título del libro ya vamos servidos, no hace falta leer mucho más.
  4. Siempre a mano la lista de tareas que tienes que hacer (idealmente la habrás hecho la tarde-noche anterior; no debe llevarte más de 5 minutos y triplica tu rendimiento al día siguiente). Es cierto que algunos días no la hago, lo que sí puedo decir es que cuando consigo hacerla, la productividad, la energía y los resultados del día siguiente se multiplican.
  5. Siempre, siempre, siempre lo importante en primer lugar. Averigua cuál es tu tarea más importante y hazla en primer lugar. Tanto si trabajas para ti mismo como si estás trabajando para alguien. Pienso que esta premisa es clave del éxito en nuestra vida. También es la más sencilla y a la vez la que implica mayor dificultad. Durante estos años desde que asimilé el concepto (recomiendo 100% leer «Lo Único» de Gary Keller) el reto ha sido determinar qué era importante para mí. Es el problema de quienes trabajamos para nosotros mismos y no hemos crecido lo suficiente para formar un equipo de varios componentes. Muchas tareas que hacer y realmente no dedicarnos a encontrar aquello que realmente es importante. Para alguien que trabaje para otro el asunto es más fácil, tendría que determinar qué tarea sobre las encomendadas a su cargo es la más importante y dedicarse a ella a primera hora.
  6. Todo lo que me sucede es de mi entera responsabilidad, tanto lo bueno como lo malo. NO CULPO A NADIE. Desde que lo hago la vida me sonríe.
  7. Ayuda cada día a todas las personas que puedas. Es la enseñanza que aprendí hace varios años después de asistir al seminario de Tonny Robbins «Despertando el gigante interior». Decidí empezar por mi mismo y a continuación seguir con mi familia. Posteriormente ampliaré el círculo.
  8. No actúes (no seas) como la persona que no quieres ser. Es decir: charlatán, envidioso, criticón, negativo, dañino… Como orientación evita los entornos inadecuados. El asunto está muy claro: ES MI VIDA Y ES DE EXTREMA IMPORTANCIA PARA MI
  9. Hagas lo que hagas, hazlo con honestidad y sentimiento. Olvídate de la opinión de los demás. Recuerdo un curso sobre productividad que recibí de Darren Hardy en donde indicaba que nos grabásemos a fuego o nos tatuáramos las siguientes palabras: «A los 18 estamos preocupados por lo que opinan de nosotros, a los 40 le prestamos menos importancia a la opinión de los demás y vamos más a nuestro aire y a los 65 nos damos cuenta que en realidad nadie se ha fijado en nosotros a lo largo de nuestra vida»
  10. Descansa, de verdad, como mínimo un día a la semana. Desconecta de todo, especialmente de aparatos electrónicos.

 

Una propuesta de Plan Inicial para tu día perfecto:

  1. Levántate 10-15 m antes cada día hasta que alcances tu hora ideal.
  2. Averigua tu prioridad principal y ponte a trabajar en ella de forma inmediata (la hora de poder es innegociable)
  3. Utiliza tus reglas para crear rutinas. Te ayudará a superar los obstáculos. Elimina las tentaciones (organiza y ordena tu entorno) y termina con las típicas dilaciones.
  4. Averigua tus malos hábitos y cámbialos por otros nuevos y saludables.
  5. Acuéstate a la hora prevista (elige tu mejor hora). El elemento determinante que catapultó la calidad de mi descanso y adoptar esta regla fue desconectar de cualquier aparato electrónico una hora antes de acostarme (concretamente teléfono y tableta y en especial desconectar de mail y Facebook).

Las tres reglas más importantes:

Cumple con tu horario de acostarte y levantarte a la misma hora

Planifica tu tarea más importante a realizar cuando te levantes el siguiente día

Establece un plan de salud (descanso, ejercicio y alimentación)


Nada de lo expuesto tiene sentido sin motivación.

Cada día me hago esta pregunta (la verdad algunos se me olvida):

¿Qué es lo que realmente quiero? ¿De verdad?

He necesitado varios años para llegar a una propuesta de respuesta.

Es difícil.

Sorprendente también, porque damos por supuesto que lo tenemos claro… pero cuando me he parado a pensar me di cuenta de que en realidad estaba a merced del primer viento que soplara… hasta que empecé a orientar las velas de mi barco.

De ahí la importancia de descubrir lo que queremos (es indiferente que lo consideremos trivial, profundo o socialmente relevante) e ir a por ello. Esa motivación ha hecho que cada vez más averigüe qué reglas son las adecuadas para mí y aplicarlas cada día.

Me costó, pero he entendido la importancia de las reglas para vivir con más dosis de libertad.

PERO sobre todo MIS PROPIAS REGLAS.

Quiero terminar esta exposición con una cita del sociólogo Benjamin Barber: «Yo no divido el mundo entre débiles y fuertes, ni entre éxitos y fracasos… Yo divido el mundo entre los que aprenden y los que no».

Feliz día.

Francisco Lorenzo.

Autores de plus40

Pedro Andreu y Francisco Lorenzo

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