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Las tres patas del banco

Desde hace años, cuando alguien me pregunta sobre las condiciones de mis servicios como entrenador, nunca ofrezco información alguna sin reunirme previamente con esa persona.

La premisa que me presentan dichos clientes es el misma: “Tengo el objetivo de cambiar mi físico y necesito entrenar y alimentarme mejor”.

Efectivamente, ahí tenemos dos de las tres “patas del banco”, aunque para mí, la clave se encuentra en atisbar cuál es la tercera.

Esa tercera, aunque la persona que tengo delante la obvie, es el desencaje emocional que le ha llevado a estar delante mío solicitando mi ayuda.

Nadie está en desequilibrio físico, por tan sólo alimentarse mal o no entrenar.

Sé que para muchos de mis colegas, especialmente, los más jóvenes, les puede estar sonando muy raro, que un entrenador no crea que entrenando y alimentándose correctamente una persona, pueda encontrar el equilibrio perdido.

¡Pues así es!

Ni la mejor rutina de ejercicios, ni el mejor plan nutricional del mundo, pueden hacer por si solos, que una persona recobre la armonía que tanto se precisa para ser feliz.

Como siempre digo, nadie quiere estar en forma por estarlo. Queremos estar en forma para sentirnos felices ante los retos que nos proponga nuestra vida.

Es por eso, que sin encontrar la “tercera pata del banco” de una persona, es casi imposible ayudarle.

Mi método de trabajo se basa en descubrir el por qué mi cliente se siente como se siente y a partir de ahí, aportarle ciertas herramientas para la mejora de su parte física, que suelen ser muy sencillas y fáciles de usar.

La gran clave para todos nosotros es encontrar y activar el “interruptor” de nuestra motivación para poder implementar dichas herramientas.

Una de mis grandes pasiones, por no decir la principal, es compartir mi energía con los animales, especialmente con los caballos.

Integré con deportistas de alto rendimiento y con personas ordinarias, sesiones de interactuación con estos animales, para poder ver con claridad dónde se encuentra esa “tercera pata del banco”.

Es apasionante observar con qué claridad la naturaleza nos ofrece esa realidad y lo mucho que nos resulta útil para poder evolucionar personalmente.

Si me permites, te hablaré de todo ello en un próximo artículo.

Para hoy, me gustaría compartir contigo que el primer paso, como hombre de más 40 años, es el de que te comiences a plantear el encontrar esa motivación que desencadene esa evolución personal que ansías lograr.

Como siempre, quedo a tu disposición en Plus40.plus para «echarte una mano”.

Pedro Andreu.

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Autores de plus40

Pedro Andreu y Francisco Lorenzo

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