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Los enemigos de la imagen

La imagen tiene tres enemigos principales.

1 – “No sirve para nada.” Sólo cree lo que ve, y si no ve nada, es que no hay nada.

2 – “No está bien.” Teme a las miradas sobre su persona que causan culpabilidad sobre sí mismo.

3 – “No es natural.” Convierte la ignorancia en inocencia desde la protección de su mundo de ensueño personal.

No existe persona que pase inadvertida, es imposible existir sin comunicar.

Cada uno de nosotros proporciona una gran cantidad de información sobre sí mismo gracias a su imagen.

Nacionalidad, religión, empleo, estilo de vida, gustos, humor, psicología, relaciones con el mundo social, política…

De forma inconsciente se recoge una gran cantidad de información sobre los individuos que se cruzan en el día a día. No es necesario hablar ni hacer nada para comunicar, ya que es imposible no comunicar.

Toda interacción genera comunicación.

Por norma el 70% de nuestro tiempo se emplea en comunicar, excluyendo aquellos momentos de soledad aislada.

Como ejemplo, al hablar frente a otra persona, la mayor parte de la comunicación no proviene del habla sino del lenguaje corporal.

El lenguaje del cuerpo contiene la gran proporción del 55% de todo el volumen comunicado. El tono de voz, la forma de hablar y el sonido de la voz forman el siguiente 25%. Únicamente el 20% de lo comunicado proviene de las palabras.

Primero somos observados, luego somos oídos, y por último somos comprendidos.

Como bien se suele decir, “Una imagen vale más que mil palabras”

Preocuparse por la imagen no es solamente satisfacer una necesidad primaria, como puede ser abrigarse o protegerse.

También es responder a las necesidades fundamentales de participación, de reconocimiento y de realización personal, tal y como las define A. H. Maslow.

Pirámide de las necesidades humanas y las diferentes funciones del vestido

Necesidades de realización

5- Función de expresión: Creatividad, autoafirmación

Necesidades de reconocimiento

4 – Función de afirmación: diferenciación, distinción

Necesidades de participación

3- Función social: prestigio, conveniencias

Necesidades de seguridad

2 – Función de segundad: protegerse

Necesidades primarias

1 -Función práctica: tener frío o calor

En primer lugar, se nos ve, y si bien la mirada de los demás nos hace ser, también nos produce inquietud.

El etólogo Boris Cyrulnik describe las repercusiones orgánicas que produce un simple encuentro: “La simple aparición de otra persona en nuestro consciente basta para modificar nuestras emociones y nuestro metabolismo ( … ), una emoción acelera los ritmos cerebrales, hace desaparecer el ritmo alfa, aumenta las frecuencias cardíaca y respiratoria, provoca una reacción electro cutánea ( … ), la otra persona modifica mi mundo desde el momento en que aparece en mi consciencia”

Los límites de nuestro «yo» no se reducen a los límites del cuerpo. El espacio en torno al cuerpo prolonga el espacio interior pasando por la fase intermedia del vestido. Dicha interfase permite regular armoniosamente las tensiones internas y externas.

«El hombre es un débil cosmonauta arrojado al universo. Su cápsula es su apariencia. Nacido desnudo del vientre materno, nunca se cubrirá de pelo, de plumas ni de escamas.

No esperará protección alguna, ni armadura, ni escudo, de no ser la que él mismo se cree: ropa de piel, cuero, tejidos, espacios, territorios, que dispondrá para y en torno a sí mismo.»

El narcisismo es una función vital, de él derivan los cuidados necesarios para procurar por uno mismo. Por supuesto existen excesos, como el caso del propio Narciso, quien muere solitario por ser incapaz de encontrar a nadie que no fuera él mismo.

El lenguaje silencioso de la imagen de uno mismo se origina en lo más profundo de la unión entre individuo y biología, historia, y su grupo social o profesional.

Así que la próxima vez que salgas a la calle… ya sabes… estás (estamos) comunicando algo.

Recuerdo a una profesora de imagen que nos decía que siempre, siempre tratamos de comunicar algo cuando nos vestimos (consciente o inconscientemente).

Y cuando lo hacemos con desdén, desgana o desinterés… eso es lo que comunicamos.

¿Qué quieres comunicar cuando sales a la calle?

Aunque no pretendas nada, al menos que sepas que inevitablemente lo haces.

Francisco Lorenzo.

 

Autores de plus40

Pedro Andreu y Francisco Lorenzo

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