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Nunca es demasiado tarde

30, 40, 50, 60… es indiferente la edad que tengamos.

Es cierto que adquirimos cierta experiencia en el transcurro de nuestra vida, sin embargo es igual de cierto que mantenemos el mismo diálogo interior con nosotros mismos y en pocas ocasiones evolucionamos de verdad. Nos mantenemos casi siempre «los mismos».

Digo esto porque puede parecer que a los 50 «está ya casi todo andado» y lo «se casi todo» y «a estas alturas nadie me va a engañar» y «a mi edad» y cualquier excusa que quieras…

Observo a mi alrededor cómo la edad nos aleja de ese espíritu que todo lo quería al nacer… ese espíritu por conocer, aprender, experimentar. Incluso aunque no tengamos claro nuestro propósito o misión en esta vida utilizamos la edad para evitar afrontar el asunto.

Ese joven que tenía aspiraciones… y que ahora ha perdido y que, insisto, sí que mantiene el mismo diálogo de incertidumbre consigo mismo.

Sí que mantenemos ese ego que nos impide avanzar.

El enemigo es el ego, en realidad.

Aunque si salvamos este escollo es un momento ideal para tener objetivos muy claros y específicos.

Ya no tenemos 40, 50 o 60…

Tenemos un claro deseo de alcanzar nuestra meta concreta.

Cuando pretendemos alcanzar un objetivo determinado (mejorar nuestro cuerpo, incrementar nuestro atractivo personal para conquistar a una mujer, alcanzar estados de alta productividad, ese viaje soñado…) la mayoría de las veces nos enfocamos en dicho objetivo y nos olvidamos de un aspecto fundamental.

¿Estamos realmente motivados?

¿Queremos realmente conseguirlo?

Si buscamos la palabra motivación en el diccionario nos presenta dos acepciones principales:

  1. Acción y efecto de motivar.
  2. Conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona.

La palabra «motivar» es, por lo tanto, un verbo de acción que podríamos definir como «proporcionar incentivo para la acción». Si a su vez buscamos motivar, presenta dos significados esenciales que describen muy bien su utilidad final:

  1. Influir en el ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo.
  2. Estimular a alguien o despertar su interés.

En este caso ese «alguien» somos nosotros mismos, y tenemos la importante tarea de auto motivarnos para conseguir lo que pretendamos conseguir. Sin motivación perdemos fuelle, dilatamos nuestros asuntos, holgazaneamos y  casi nunca terminamos consiguiendo lo que nos proponemos.

Una de las lecciones que he aprendido es que sin motivación no tengo nada. Todo lo que he conseguido, tras reflexionar sobre cómo lo he conseguido, ha sido por mantenerme fuertemente motivado.

Comprometido y dedicado.

Considero un deber alcanzar las metas que me propongo, sea financieras, físicas, relaciones personales (nuevas amistades, mantener las que tengo) o crecimiento personal.

Solo mediante dedicación decidida podemos alcanzar aquello que nos proponemos en cualquier ámbito de experiencia humana.

Y solamente lo conseguimos estando auténticamente motivados.

Nuestros cuerpos y nuestras mentes están planteados, resultado evolutivo, para el relax y la inactividad; también para la actividad…

Si verdaderamente queremos alcanzar algo en nuestra vida existen herramientas de fácil aplicación para que consigamos esa motivación tan necesaria.

Si no estamos motivados resulta indiferente que nuestro producto sea el mejor, si nos dedicamos a vender algo; que nuestra idea sea la mejor del mundo; que nuestro deseo de conquista… si no existe motivación no hay acción.

Motivación: un movimiento activo hacia la consecución de algo. Que nos estimule, que nos provoque,  que nos inspire, que nos conduzca hacia el objetivo, hacia la meta. El deseo de hacer algo. Algo consistente con tu misión, con tu propósito, un elemento crítico para alcanzar tu felicidad.

Levantarte por la mañana excitado como cuando eras un niño y al día siguiente emprendías un viaje o cuando sabías que te estaba esperando tu juguete preferido en el salón del comedor.

Levantarte de la cama con pasión irradiante, con sonrisa auto cautivadora. Incapaces de resistir el impulso de empezar la actividad.

Que cuando llegues cansado por la noche a casa después de un día difícil, aún así, sientas esa sensación de motivación.

Esta motivación, casi obsesiva, no sólo mantiene altísimo nuestro nivel de actividad, sino también la sensación de bienestar personal.

Mantenernos alerta es esencial para conseguirlo.

¿Cómo mantenernos alerta, entregados, decididos en ese asunto que nos mantiene excitados? ¿Cómo mantenernos motivados?

La incapacidad de estar concentrados y claramente dirigidos a nuestro objetivo es el principal aspecto al que tenemos que enfrentarnos.

Voy a hablarte de cinco aspectos esenciales que te ayudarán a mantener esa motivación deseada, si superas la barrera del ego:

1- Aclara tu visión de la vida. Piensa en lo que realmente quieres, en quien quieres ser. Solamente respondiendo a esta pregunta alcanzas un cien por cien de poder y control sobre tu vida y tu existencia: ¿Qué es lo que realmente quiero?

2- Estás destinado para la grandeza. Acepta la idea (te garantizo que la has tenido) de que eres especial, de que estás aquí para impactar, para ser una leyenda. No hace falta que lo compartas con nadie, para evitar sonrisas, pero este ejercicio de sentirte especial es todavía más poderoso que el anterior.

3- Disfruta, siente, goza y excítate en quien te estás convirtiendo, más que en resultados transitorios o futuros. Vive cada momento con intensidad, disfruta del pequeño logro, del pequeño piropo recibido, de observar como haces mejor las cosas cada día… el triunfo de la presencia.

4- Empápate de coraje y determinación. Escucha tu canción favorita cada día, esa que siempre escuchas y te pone a 100, te hace sentir a tope. Inspírate en personajes reales a los que admires, observa lo que hacen, cómo funcionan, qué actividades desarrollan. Y muy especialmente lee todo lo que puedas sobre historias y biografías de grandes hombres, de sus hazañas, sus conquistas… ¿Una sugerencia? Atrévete con la vida de Alejandro Magno.

5- Conoce y odia a tu enemigo. Las cosas que no quieres, las cosas que desprecias. En nuestro mundo actual debemos convertirnos en guerreros muy especiales. Guerreros que luchan contra nuevos enemigos, las distracciones: Facebook, email, llamadas, mensajes… no por ello estamos exentos de conseguir la misma preparación que cualquier gladiador romano. Necesitamos buena alimentación y ejercicio adecuado para alcanzar los niveles de energía necesarios que nos ayuden a conquistar y destruir a nuestro enemigo.

Estas cinco sugerencias suponen una base imprescindible para consolidar, como proyecto de vital importancia, nuestra motivación.

Nunca es demasiado tarde.

Francisco Lorenzo.

Autores de plus40

Pedro Andreu y Francisco Lorenzo

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