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Ordena tu cerebro

La neuroplasticidad y el ejercicio mantendrán tu cerebro joven y vigoroso

Nuestros pobres cerebros.

A partir de los 25 años empieza una larga espiral descendente hacia el declive cognitivo relacionado con la Edad (siglas en inglés ARCD, de Age Related Cognitive Decline).

Como escribe el neurocientífico británico Jack Lewis en The Independent, el ARCD es una parte inevitable del envejecimiento.

Si todos viviésemos hasta los 150 años, dice, nuestra capacidad para mantener el enfoque y la memoria se habrá degradado mucho tiempo antes. Es sólo un hecho de vida … o al menos hasta que los científicos descubran la inmortalidad.

El Dr. Lewis ofrece consuelo sugiriendo varias estrategias que podemos emplear para detener el proceso por el que nuestro cerebro camina progresivamente hacia la ineficacia.

La primera es hacer ejercicio regularmente. El cerebro prospera cuando las corrientes constantes de la sangre bombean el oxígeno a través de él.

Sentado en tu escritorio 40 horas cada semana no le estás haciendo a tu cerebro ningún favor. La solución puede ser una larga caminata después del trabajo con el fin de alimentar lo que le gusta.

Algo más que podemos hacer para mantener el cerebro en forma es aprovechar la neuroplasticidad. Al igual que los músculos del cuerpo se fortalecen cuando los ejercitamos, nuestros cerebros se benefician de las actividades que lo hacen cambiar y adaptarse.

«Desafiándolo siempre con actividades mentales estimulantes, tu cerebro será forzado continuamente a reestructurar, volver a conectar y construir nuevas conexiones para hacer frente a las nuevas demandas que se le asignan».

Hay cuatro actividades que el Dr. Lewis cita como retardadores de ARCD: aprender un instrumento musical, jugar al ajedrez, bailar y leer.

Cada una de estas actividades requiere que tu cerebro interprete, se adapte o piense críticamente.

  1. Aprender a tocar la guitarra requiere memorizar los movimientos de los dedos.
  2. Jugar al ajedrez tiene que ver con el estiramiento de la capacidad cognitiva.
  3. Bailar es similar a tocar un instrumento, aunque con un elemento social intrínseco añadido.
  4. La lectura implica conectar palabras en una página con una comprensión de lo que significan en tu mente.

Estas cuatro actividades (junto al ejercicio) son solamente la punta del iceberg.

Aprender un nuevo idioma es otra forma de expandir nuestro cerebro a través de la neuroplasticidad.

No importa cómo elijamos mantener nuestro cerebro en forma, incluir estas actividades en nuestra vida, además del ejercicio pospondrá el ARCD, y así la demencia y el Alzheimer. Es lo menos que podemos hacer por nuestros pobres y condenados cerebros.

La meditación ha sido probada como otro método para mantener nuestro cerebro sano, feliz y actualizado. También explica cómo pequeños momentos de meditación pueden cambiar la biología de nuestro cerebro para mejor, haciéndolo más sano y más feliz.

Me sienta muy bien cada vez que hago algo de meditación (aunque sean 5 minutos); sin embargo, por alguna razón, me cuesta adoptarla como práctica habitual.

Para concluir diré que me ha resultado curiosa la lectura del artículo.

Curiosa porque me encanta el ajedrez, salgo a bailar como mínimo cada sábado, y leo ávidamente todos los días.

Esto lo hacía desde siempre, salvo el ejercicio.

Ejercicio que he ido incorporando bajo la guía de Pedro y que ha sido el elemento definitivo para mantener mi cerebro alerta como un lince, activo, enfocado.

Como para mí ha sido algo «nuevo», el ejercicio me refiero, he tenido fases de querer hacer más y más, de pasar de una actividad otra, cada día… boxeo, Pilates, correr, ejercicios de crecimiento muscular en la sala del gimnasio, chi kung, saco búlgaro, pesa rusa…

Con Pedro he adaptado el principio de menos es más, y actualmente uno o dos días de entrenamiento intenso y el resto andar una hora diaria con algún sprint ocasional.

Me va mucho mejor.

Feliz día.

Francisco Lorenzo.

Autores de plus40

Pedro Andreu y Francisco Lorenzo

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