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Saber, querer, atreverse y guardar silencio

¿Quieres cambiar realmente?

Te pregunto y me pregunté en su momento cuando decidí que estaba harto de la forma en que vivía y afrontaba el mundo.

Mi respuesta fue sí, quiero.

Pensaba al principio en un cambo físico. Gracias a Pedro entendí la conexión emocional que suponía y la unidad sico-emocional que acompaña a lo físico.

Ya no se trataba de mejorar físicamente, se trataba de mejorar de forma integral.

De tomar conciencia de mi mismo y de cada instante.

De entender que el cambio físico es la base para lo que estaba por llegar.

Saber, querer, atreverse y guardar silencio fue la respuesta que me di.

Saber

Había tomado conciencia de que necesitaba un cambio. Obesidad, desconexión emocional, falta de criterio, tendencia a complacer a los demás, creencias limitantes sobre posibles repercusiones sociales…

Querer

Firme y decidido propósito de que, a toda costa, pasase lo que pasase, quería vivir una vida más auténtica conmigo mismo. Apliqué el concepto de Walter Riso de «enamórate de ti».

Si verdaderamente quieres ayudar a alguien, o querer a alguien o tener una relación, empieza por ti mismo.

Atreverse

Resbalándome los comentarios de los demás, aferrándome a mí mismo, abriéndome a nuevas amistades y nuevas experiencias, entendiendo la posibilidad de quedarme solo. De hecho ¿Cuál es el problema? me planteé, en realidad estoy solo.

Guardar silencio

Un día, tras otro, paso a paso, unas veces feliz y otras frustrado pero escuchándome y escuchando a los demás y decidido a continuar.

Apartando esa voz interior de duda, de constantes preguntas… ¿Qué necesidad tienes de todo esto? ¿Para qué quieres cambiar si al final todo da igual?

Callaba y continuaba.

Callaba cuando ese día que iba a una sesión del gimnasio o a correr a la playa no podía hacer más que estar presente, nada más. Pero estaba allí, era consciente de que ese día no podía y me emplazaba al día siguiente para hacer algo más.

Han sido esos días los que más me han ayudado a continuar. Los días en que no podía, no quería o n o me encontraba en absoluto animado. Esos días han sido el combustible esencial que ha llenado mi depósito, tanto físico como emocional.

Ese día en que solamente me cambiaba de ropa y hacía acto de presencia.

Hacía acto de presencia en el gimnasio, en la playa, en la disputa emocional con mi pareja, en las necesidades de mis hijos…

Callaba, guardaba silencio. Era paciente.

Lo sigo haciendo.

Fascinante experiencia la del cambio.

Nos hace este viaje de la vida más interesante,.

Gracias.

Francisco.

Autores de plus40

Pedro Andreu y Francisco Lorenzo

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